sábado, octubre 4
jueves, diciembre 27
Somos sangre, somos billete
Postura personal de por qué fracasó la que sería la película más taquillera del cine peruano
POR: JUAN CARLOS MARTÍNEZ
Los primeros cinco minutos de La gran sangre son de los mejores del cine peruano, el resto es de lo peor. ¿Por qué fracasó La gran sangre? Según su productor, o sea Jaime Carvajal, o sea JC Films, o sea el patín del billete, entre otras razones, el mal guión y sobre todo el mal final desalentaron al espectador. Claro, el productor nunca tiene la culpa.
Si el guionista fuera tan malo la serie de TV también fracasaría, y eso no fue así. En realidad, se sobredimensionó la película. Es decir, al estilo de los empresarios que sólo quieren billete, nos engañaron con la publicidad. Nos dijeron que tendría grandes escenas de acción y nos mostraron dibujitos; nos presentaron chicas lindas pero no hubieron escenas candentes. Se buscaron formulitas de éxito sin éxito.
Y es que el cine es más arte que industria, pues. Una buena inversión no asegura un buen negocio. ¡El cine es sangre! Por eso los primeros cinco minutos son muy buenos, se nota la vena del director, pero el resto es una película que busca desesperadamente ser de acción con poco presupuesto y los efectos son, más que ridículos, deprimentes.
Después del fracaso comercial del film Jaime Carvajal ha anunciado que no invertirá en nuevas películas hasta no recuperar lo perdido, y la dupla Carmona–Miyashiro ya no trabajará junta por lo menos en los próximos años.
Si el guionista fuera tan malo la serie de TV también fracasaría, y eso no fue así. En realidad, se sobredimensionó la película. Es decir, al estilo de los empresarios que sólo quieren billete, nos engañaron con la publicidad. Nos dijeron que tendría grandes escenas de acción y nos mostraron dibujitos; nos presentaron chicas lindas pero no hubieron escenas candentes. Se buscaron formulitas de éxito sin éxito.
Y es que el cine es más arte que industria, pues. Una buena inversión no asegura un buen negocio. ¡El cine es sangre! Por eso los primeros cinco minutos son muy buenos, se nota la vena del director, pero el resto es una película que busca desesperadamente ser de acción con poco presupuesto y los efectos son, más que ridículos, deprimentes.
Después del fracaso comercial del film Jaime Carvajal ha anunciado que no invertirá en nuevas películas hasta no recuperar lo perdido, y la dupla Carmona–Miyashiro ya no trabajará junta por lo menos en los próximos años.
RÓMPETE EL OJO
Los primeros tres minutos de la pela
Publicado por
APÉNDICE DE BORK
en
11:38
0
comentarios
Etiquetas: Cine
jueves, octubre 18
xxx... Los 25 años del cine porno
POR: JUAN CARLOS MARTÍNEZ
"- Aah, aah... aah"
Seka en Inside Seka, 1980
Aunque le duela a algunos críticos, el porno es un género que tiene su
El planteamiento visual del cine porno es muy parecido al del documental científico: una cámara que quiere captar todo el proceso de la relación sexual con muchos primeros planos (llamados medical shots). Muestra el rostro excitado, el cuerpo, la penetración y la eyaculación (que por cierto, nunca se realiza en la vagina, ya que no se vería).
Sería injusto terminar este artículo sin nombrar a los personajes que consolidaron la industria del porno: los hermanos Mitchell, Linda Lovelace, Georgina Spelvin, Marylin Chambers, John Holmes, la Cicciolina, John Leslie, entre otros. La mayoría de ellos murieron alcohólicos, drogadictos o victimados por el Sida. Lo cierto es que accedieron a una cantidad de público que muchos actores o directores quisieran tener.
CLÁSICO DE CLÁSICOS
Director: Gerard Damiano, 1972
Actores: Linda Lovelace, Dolly Sharp y Harry Reems, entre otros.
El equipo de rodaje, conformado por diez personas, filmó esta película en seis días, con un costo de 20 mil dólares.
FILMOGRAFÍA BÁSICA
Las películas que no pueden faltar en cualquier videoteca decente:
Devil in miss Jones
(Gerard Damiano, 1972)
(Gerard Damiano, 1972)
Behind the green door
(Artie Mitchell y Jim Mitchell, 1972)
Flesh Gordon
(Howard Ziehm y Michael Benveniste, 1974)
Alice in wonderland
(Bud Townsend, 1976)
Debbie does Dallas
(Jim Clark, 1978)
Taboo
(Kirdy Stevens, 1980)
Cafe flesh
(Rinse Dream, 1982)
Publicado por
APÉNDICE DE BORK
en
8:19
0
comentarios
Éxtasis coyuntural
POR: CÉSAR PITA DUEÑAS
"Oye, hermanito, ¿qué grupo está tocando?". El inconfundible olor de extraños brebajes mezclados al azar con una dosis de mal aliento natural llegó hasta mi rostro. Acostumbrado a estos inconvenientes respondí: "No sé, loquito. Creo que es un grupo nuevo". "Pues no pasa nada, hermano", me dijo a la par que se reunía con su gente.
Esa noche, la gente del Condorock se había adueñado del local, y a pesar de que el respetable celebraba los punzantes riff de guitarra y el calculado slapping del bajo con el desenfreno del pogo, los buscadores de experiencias límite resintieron la pérdida de esa cualidad de hueco marginal y claustrofóbico propio del local de marras. Y es que Éxtasis nació con el estigma de lo prohibido. Después de hora, los parroquianos se ligan a cuanta habitanta haya diseminada en el lugar. A mitad de camino entre las mesas y el baño está el bar. Frente a él, y pese a la oscuridad, se observa un amplio espacio en el que los más avezados las sacan a bailar algún bolero cantinero o alguna salsa sabrosona.
Encubiertas por las sombras se deslizan las verdaderas dueñas del local que dejan en claro cuáles son sus funciones con una cruzada de piernas más que impostada o una sonrisa que evidencia alguna caries mal curada o alguna cavidad antiestética.
Pero lo más curioso de todo es esa mezcla de intelectualidad urbana y ruquerío pecaminoso que impregna el lugar. Afiches que hacen mención de conciertos, obras de teatro, publicaciones literarias y otras actividades culturosas, comparten espacio con pósters de Lita Ford y el emblemático cartel que mencionamos al principio. Ecos de la nueva modernidad que se vive en el Centro de Lima.
CODA: Qué pena. Salí un poco decepcionado por el cambio de ambiente, pero a la vez satisfecho de la recarga visceral que había experimentado con la música. Mejor vuelvo otro día. Total, con 20 lucas es suficiente. Aunque para llegar al éxtasis, hay que pagar otro precio.
RECUADRO PUBLICADO EN APÉNDICE DE BORK 4 (mayo de 1999): Nos jode que el Bar Éxtasis, uno de los lugares claves en la historia del Apéndice de Bork, haya cerrado sus puertas. La recesión no perdona. Es lo que suponemos que pasó. Ahora hay más trabajadoras en la calle. El Éxtasis fue la placenta del Apéndice.
Publicado por
APÉNDICE DE BORK
en
8:08
0
comentarios
Henry Miller: el cerdo y la nada
POR: JAIME RODRÍGUEZ
Henry Miller
El automarginado es ante todo un egoísta. Es una de las personalidades más soberbias y más solitarias que existen. Se complace en el deseo, o mejor dicho, en desear, ya que está seguro de que nunca alcanzará sus fines. La contemplación, y luego la acción, el deseo se traduce en experiencia. El resto es previsible. Convidados estamos a la profanación de los lugares santos, a la consecución del instinto, preside el honorable Henry Miller.

Conoces al viejo. Vivió en el París de los '30. Escribió Trópico de cáncer, la novela que siempre quisiste leer pero no quiso tu abuelita, o la constitución política del perú o una de esas cosas. Te habrán contado que era un tipo obsceno, vulgar. ¿Es un marginal, un tipo particular de militante? Y claro, podrías decirme que no te venga con esos arcaísmos de marginalidad o militancia que suenan a lucha generacional nuevaolera. Pero... vamos. Confiesa que tú también te diste tu encerrona en la oscura habitación que llamas "tu punto de vista". Conoces a Henry. Le gustaba hacer observaciones casi ginecológicas sobre el sexo femenino, manejar su bicicleta o ver películas de Buñuel. Habrás escuchado por ahí que nadie escribió tanto sobre sí mismo, pero no te confíes. Pretender identificarlo con el "yo" de sus novelas es olvidar que toda obra artística necesita un autor, y un autor es un intelecto, una voluntad creadora y organizadora que puede usar como material la propia vida para algo que, sin embargo, nunca será la vida.
El desarraigo precede a toda creación monumental. Pero sucede que el desarraigado siente en su constante lucha por aproximarse a sí mismo el deseo irrefrenable de experimentar otras culturas, otros lenguajes. La experiencia es a un espíritu contemplativo lo que las pulsaciones en la cuerda de una guitarra: de ella podemos esperar una dulce melodía o una ópera salvaje. La vida después de la guerra, la vida esperando la guerra, y Henry ahí con sus cinco dólares en el bolsillo y millones de cartas vomitadas por unas manos incansables.
Sus novelas son el relato de su reencuentro festivo con el cosmos. El cuerpo es la representación de lo divino, y lo divino merece profanarse. Los dioses están de juerga. Es el ciclo de la vida y de la muerte, la constante regeneración fluctuante entre los trópicos... nada mal para un hijo de sastre que creció en el New York pre-metropolitano.
¿El factor Freud? ¿Que eres un abanderado de la causa y el efecto? La verborragia de sus obras acaso pueda entenderse como catarsis o una especie de terapia megalomaníaca. Ciorán dice: "quien vive en el espanto, acaba en la ferocidad". ¿Puedes ver al pequeño Henry correteando entre los casi tugurizados barrios irlandeses de Brooklyn? ¿Al adolescente ayudante de sastre, al joven jefe de personal de la oficina de telégrafos debatiéndose en una Pesadilla de Aire Acondicionado, toda la emprendedora y progresista sociedad norteamericana sacudiendo sus depresiones y traumas?
Así que bienvenido al medioevo. Cazar o morir. Matemos a sus niños y violemos a sus mujeres... siempre nos quedará París. Allí llegó en 1931, solo, aunque luego June, esa lobezna, se reuniría con él para completar la fiesta. Y la fiesta la hicieron en grande: June, Anaís Nin y una caterva de ebrios, poetas, pintores, fotógrafos y similares, como muchos que yo conozco y tú también. Era lo que le gustaba. Asumió la literatura como un compromiso: yo creo-tú lees. Ambos sabemos que se trata de una joda, de una lucha implacable contra el hastío. No hay obscenidad en eso.
O quizás sí hay una obscenidad total. La peor de todas. La que nos enfrenta a la verdad de nuestro orígen: el instante en que lo divino y lo corpóreo son una sola existencia, un canto liberador. Henry, estamos cantando.
BIBLIOGRAFÍA
Pocos autores son tan prolíficos como Henry Miller. De su vasta bibliografía, hemos extraído diez títulos claves, para ustedes, público culto y sensible. Que la noche os sea propicia...
Sus novelas son el relato de su reencuentro festivo con el cosmos. El cuerpo es la representación de lo divino, y lo divino merece profanarse. Los dioses están de juerga. Es el ciclo de la vida y de la muerte, la constante regeneración fluctuante entre los trópicos... nada mal para un hijo de sastre que creció en el New York pre-metropolitano.
O quizás sí hay una obscenidad total. La peor de todas. La que nos enfrenta a la verdad de nuestro orígen: el instante en que lo divino y lo corpóreo son una sola existencia, un canto liberador. Henry, estamos cantando.
Pocos autores son tan prolíficos como Henry Miller. De su vasta bibliografía, hemos extraído diez títulos claves, para ustedes, público culto y sensible. Que la noche os sea propicia...
- The Cosmological Eye (1939)
- Tropic of Cancer (1940)
- The Air-Conditioned Nightmare (1945)
- Tropic of Capricorn (1945)
- Black Spring (1945)
- Sexus (1949)
- Plexus (1956)
- Pornography and Obscenity (1958)
- Nexus (1960)
- Henry Miller: Letters to Anaís Nin (1965)
RÓMPETE EL OJO
Henry Miller en Nueva York
Monólogo de Henry Miller en el baño
Publicado por
APÉNDICE DE BORK
en
7:38
0
comentarios
Etiquetas: ADB 1, Literatura
Suscribirse a:
Entradas (Atom)